lunes, 6 de abril de 2009
Concurso!
El anterior relato, lo he publicado en la web de TMB: www.relatscurts.tmb.cat por favor si os gusta entrar y darme una buena nota!
Feliz Semana Santa! (VACACIONES YUHU!!!!!)
jueves, 2 de abril de 2009
Odisea de una mujer con tacones y prisas
Sabéis, he comprobado algo, los transportes públicos y los tacones no se llevan bien ¡y todo empeora si vas con prisas!
Por asombroso que parezca conseguí una entrevista de trabajo y como siempre salí tarde, todas las señales apuntaban a una gran desgracia pero me no fijé en ellas.
Carreras en las medias, de las que me tuve que deshacer de manera disimulada bajando sola en el ascensor al anden, fue el primero de los contratiempos! un terrible enganchón mientras intentaba no caer despatarrada por las escaleras mecánicas de bajada, tuve suerte de que un muchacho oriental me sujetara, fue lo que motivó que las hiciera desaparecer mientras la voz metálica de la "mujer ascensor" me decía: "ascensor de bajada al anden" juraría que con cierta mofa mientras rezaba para que nadie me pillara con las medias por los tobillos.
Tacones traidores, fue la siguiente peripecia, el metro como siempre llegó rápido tomando las curvas como si Miky Raikkonen fuera el conductor. Pero para mi maldita suerte, uno de los fabulosos tacones altos, de mis fabulosas sandalias rosa pálido, se quedó enganchado en la hendidura dónde las puertas encajan para cerrarse, terror, una mezcla entre la protagonista de Scream y el cuadro "El Grito" de Munch, ¡no me lo podía creer! Mi expresión debía ser tan desencajada que una anciana se apiadó de mi, dio un codazo al joven guiri, color rojo gamba de Palamós, le soltó cuatro palabras, que el chico no debió entender ya que se la quedó mirando como si la vieja estuviera en una realidad alternativa. Pero cuando me señaló, el chico se echó a reír y con gran amabilidad se agachó y me desenganchó el zapato. Un tímido "thanks" fue lo único que logré musitar mientras una docena de personas se aguantaba descaradamente la risa.
Tambaleándome salí del metro entre la muchedumbre, subí esta vez sin caídas, las escaleras mecánicas y me dispuse a coger el autobús.
Creí, como una inocente niña, que la cosa ya no podía ir peor, gran error, sudando como un 'animalico' de granja corrí a la parada del Bus creyendo que lo perdía, pero no fue así. Como consecuencia desastrosa de la sudoración producida por los 100 metro lisos. El maquillaje se corrió. Al llegar el Bus, fichar y lograr encontrar asiento, saqué el pequeño "kit"de "pinturas útiles para arreglar desgracias" que todas las mujeres solemos llevar para ocasiones así, y me dispuse a restaurar mi obra de arte, saque la base y en un bache salió despedida! Gracias a que tenía un pañuelito sobre la falda no se me manchó, logré ocultar de nuevo las ojeras de no haber dormido la noche anterior por los nervios, no claro sin dificultades, saqué el rimmel y entre bache, malabarismo, bache etc. intenté no perder ojo. Por último un toque de carmín, por suerte era "gloss" transparente, así que como metí varias veces el aplicador en la boca por lo menos no se me verían los dientes manchados, suspiré de alivio. Moraleja: maquillarse en el bus es un deporte de alto riesgo.
Aún así logré llegar con tiempo a la entrevista, superarla con más o menos éxito, y al salir quitarme los zapatos de tacón y esperar sentada, con los pies colgando, ya que un amable iraní me cedió su asiento en la parada. Subí al Bus de vuelta dónde una chica con carpeta universitaria, preocupada por mi aspecto, me ofreció una toallita para quitarme el maquillaje, sí, otra vez se había corrido. Bajar del Bus y otra vez bajar las escaleras del metro, por supuesto sin zapatos para no caerme y evitar situaciones embarazosas, con música de fondo sonando de una trompeta, el metro anunció su llegada, me senté cómodamente en un asiento y decidí que cuando llegara a casa debía lavarme los pies con lejía.